Hay miradas que dicen todo, y abrazos que regalan mas y llenan mas que cualquier otra cosa. Ilusiones de magníficos magos que te haces sentir aunque sea por un segundo que todo va a ir bien, aunque ni ellos mismo puedan tener esa certeza. Pero les crees, porque lo necesitas, te alimentas de esa esperanza irreal y ajena. Y todas las razones y hechos se vuelven polvo ante una fantasía comparable con la que podría fabricar un niño de 5 años.
Sólo que siempre hay algún idiota que llega con sus teorías comprobables y sus conclusiones catastróficas para arruinarnos el edén. Yo no te quiero acá complicándome la mente, ya me enseñaron hace tiempo a hacerlo sola. Ahora juego yo también a ser mago, y te abrazo y te hipnotizo, y te hago creer en cuentos, te hago sonreír.

No hay comentarios:
Publicar un comentario