Sentarse en la arena, mirar el mar, cerrar los ojos y escuchar las voces, las gaviotas y las olas.
Sólo ser feliz, pero feliz en serio, mirando y disfrutando de lo simple y a la vez enorme que es esto. Sentir el pasto entre los dedos, mirar las hojas que mueve el viento, y reírse,
reírse mucho de la vida misma, de las cosas buenas y de las malas también. No importa nada más que estar acá, viviendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario