sábado, 25 de febrero de 2012

Empieza cerrando los ojos y apretando los labios. No permitas que nada salga, muchos menos que entre. Cierra tus manos en puño.Tensiona tus músculos para después relajarlos despacio, lo más que puedas.Respira profundamente las veces que lo necesites. Abre con cuidado tus manos y deja las palmas mirando al cielo. Separa los pies y percibe la tierra y el pasto entre tus dedos. Cuando te sientas preparado abre los ojos y mira hacia arriba. No dejes ni un centímetro de cielo sin examinar. Presta atención a tu piel, como el viento la roza fuerte o despacio. Siente el calor del sol en tu cara, o la luz de la luna en tu cuerpo. Notarás como te vuelves cada vez es mas liviano, y como el pasto cada vez se siente menos. Y ese es el momento de dejarte llevar por completo y volar.

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