domingo, 15 de enero de 2012



Estar acá sentada. Escucharte. Sentirte. Olerte. Mirarte. No estas, entonces te olvido. Y me vuelvo a meter adentro mío, y empiezo a escucharme, sentirme, olerme, mirarme, conocerme. Me acuerdo de lo que me hacia feliz, de la simpleza, de mi tendencia a lo salado, de mi afección a la lectura, mi búsqueda de la justicia y la verdad permanente, de la paz que me transmite un día de lluvia, del placer de sentir el viento en mi cara y las hojas crujir por mi camino, y de la profunda tranquilidad que te genera la soledad, por elección. Pero igual no importa, porque aunque todo eso siga dentro mío, ya no es lo mismo. Siempre vas a estar  en mi mente,cerca, aunque te tenga lejos.

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