viernes, 23 de diciembre de 2011

Volver




Ayer vi la película de Almodóvar “Volver”, hermosa. Desde la primera escena hasta la última no paró de reflejar la fuerza y voluntad de las mujeres, como se protegen entre ellas sobre todas las cosas, el lazo que una las diferentes generaciones de la familia, abuela, madre, hermanas, primas e hijas. Me provoco un seudo insomnio pensando en las relaciones de mi propia familia, el papel que juegan las mujeres, y llegue a la rara conclusión de que de alguna manera las mujeres en mi familia siempre fueron el motor impulsor de los cambios o la continuidad de todos. Se llenó mi cabeza de ejemplos, como si los hombres (por lo menos los que yo conozco) necesiten de un impulso femenino que los apoye para poder llevar a cabo lo que desean. 
No quiero sonar ni feminista ni machista, no estoy diciendo que los hombres no sirven si están solos, ni tampoco creo que las mujeres solo deben existir para estar en las sombras del padre de la familia. Pero de lo que si estoy segura es de que las mujeres, de alguna manera, están más dispuestas a enfrentar los cambios y los problemas de la vida, cotidianos o no. Que algunas se hagan las boludas no significa que lo sean, punto.

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